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La trilogía que me metió dentro de una batalla

La trilogía que me metió dentro de una batalla

Hay libros que se leen y libros que se meten en vena. La trilogía de Escipión el Africano, de Santiago Posteguillo, es de los segundos. Y llevo años recomendándola a cualquiera que me pregunte por novela histórica.

Son tres novelas: Africanus: el hijo del cónsul, Las legiones malditas y La traición de Roma, publicadas entre 2006 y 2009. Cuentan la vida de Publio Cornelio Escipión, el general romano que hizo lo que nadie creía posible: derrotar a Aníbal. De fondo, la Segunda Guerra Púnica, con Roma al borde de la aniquilación y un enemigo cartaginés que era probablemente el mejor estratega militar de su tiempo.

Lo primero que impresiona es el rigor. Posteguillo es filólogo, profesor universitario, y se nota en cada página que hay detrás un trabajo de documentación enorme. Pero el rigor por sí solo no vale de nada si el libro no se sostiene, y aquí es donde entra lo que de verdad importa: sabe contarlo.

Las batallas son otra cosa. No es que las describa: es que te mete dentro. Cannas, Trebia, Zama. Recuerdo leer esas escenas y notar el polvo, el ruido, el miedo del soldado que sabe que la línea de delante se está rompiendo. La sangre no es literaria en estas páginas, es física. Hay novelas históricas donde las batallas son un resumen con nombres propios y flechas en un mapa. Aquí eres el tipo que sostiene el escudo.

Y sin embargo, lo que a mí más me atrapó no fueron las batallas. Fue Roma. La otra guerra, la que se libraba en el Senado. Los enemigos políticos de los Escipiones, con Quinto Fabio Máximo maniobrando en la sombra, tejiendo alianzas, colocando a Catón como peón. Escipión gana en el campo de batalla y pierde en los pasillos. Esa doble tensión —el frente exterior y la traición interior— es lo que convierte la trilogía en algo más grande que una novela de romanos.

Posteguillo entendió algo que muchos autores del género olvidan: el poder no se juega solo con espadas. Se juega con silencios, con favores, con quién te devuelve el saludo en el foro. Y la Roma que retrata está tan viva en sus intrigas como en sus campañas.

Cada volumen es voluminoso, y eso echa para atrás a algunos lectores. Es un error. Las páginas se pasan solas porque el ritmo no decae, y porque los personajes —Escipión, Aníbal, Lelio, Fabio Máximo— están construidos con la profundidad suficiente para que te importe lo que les pasa.

Si no has leído nada de novela histórica, empieza por aquí. Y si ya eres del género y no la has leído, no sé a qué estás esperando.

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